Mayo 20, 2020 / Autor Alejandra Jiménez

Chuparse el dedo, un chupete, o cualquier otro objeto, es un reflejo natural en los niños pequeños. Suele hacer sentir a los bebés seguros y contentos y les ayuda a aprender acerca del mundo que los rodea.

 

¿Por qué se chupa el dedo?

Los niños generalmente se chupan el dedo pulgar porque es reconfortante y los calma. Tu hijito probablemente practiaba este hábito cuando estaba en tu útero y lo ha perfeccionado desde que nació.

Actualmente, se chupa el dedo cuando está cansado, asustado, aburrido, enfermo, o cada vez que intenta adaptarse a algún cambio, como ir a la salacuna (guardería) o al colegio. También, puede usar su dedito para ayudarse a dormir cuando se acuesta, o para volver a dormirse cuando despierta a medianoche.

 

¿Qué hacer al respecto?

No te preocupes. La Asociación de Dentistas de Estados Unidos dice que la mayoría de los niños pueden chupar sus deditos pulgares, sin causar daño en la alineación de sus dientes ni a sus mandíbulas, hasta que sus dientes definitivos comiencen a aparecer (por lo general, los dientes definitivos no comienzan a asomarse hasta alrededor de los 6 años).

Ten en cuenta que no todos los niños chupan sus deditos de la misma forma. Los expertos aseguran que es la intensidad de la succión y la presión de la lengua lo que deforma los dientes y posteriormente hace necesario el uso de tirantes. Un niño que suavemente pone su pulgar en su boca tiene menos probabilidad de tener problemas dentales que un niño que chupa agresivamente su dedo.

Observa la técnica de tu hijito. Si succiona enérgicamente, es recomendable que trates de quitarle ese hábito no más allá de los 4 añitos. Si notas algún cambio en su boca o sus dientes, o si sospechas que su hábito le está causando problemas, consulta a su dentista.

Si el dedito de tu hijo se pone rojo y agrietado, aplícale loción humectante mientras duerme (si se la aplicas cuando esté despierto, probablemente terminará en su boca).

La mayoría de los niños dejan de chuparse el dedo, sin necesidad de ayuda, entre los 2 y 4 años, mientras que algunos continúan con el hábito por más tiempo. Sin embargo, el contacto con sus pares en el colegio, por lo general suele ser un remedio muy efectivo.

No lo presiones. Castigar a tu hijito o regañarlo para que saque su dedo de la boca no te ayudará, porque probablemente ni siquiera se dé cuenta de que lo está haciendo. Algunos métodos como envolver su dedito con una venda elástica, serán interpretados como un castigo injusto, especialmente porque tu hijito usa este hábito para su confort y seguridad. Además, presionarlo puede intensificar su deseo de hacerlo con más frecuencia.

Intenta esperar. Los niños generalmente dejan de chuparse el dedo cuando descubren otras formas de calmar sus ansiedades y sentirse cómodos. Si tu niño se chupa el dedo cuando está enojado, por ejemplo, pronto aprenderá a abrir el regrigerador y buscar algo para comer, o te pedirá alguna merienda o golosina.

Sustituye su hábito con alguna distracción. Si identificas los momentos y los lugares en que tu hijito se chupa el dedo (cuando ve televisión, por ejemplo), considera distraerlo pasándole una pelota blanda para que la apriete, o títeres de dedos para que juegue con ellos, entre otras actividades.

Si tu niño suele chupar su dedito cuando está cansado, intenta dejarlo dormir su siesta por más tiempo, o adelanta su hora de acostarse. Si recurre a su dedito cuando estrá frustrado, ayúdalo a expresar sus sentimientos con palabras.

La solución está en identificar cuándo y dónde tu hijito se chupa el dedo y tratar de desviar su atención ofreciéndole una alternativa. Tú y tu hijo pueden encontrar juntos maneras atractivas de ayudarlo a terminar el hábito de chuparse el dedo.

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Fuente: BabyCenter

Fotografía: Aqua Dental

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